
Después de la
kedada spanko organizada por el foro, tras la asimilación de lo descubierto, asentada la experiencia y sobre todo después de compartirla con usted puedo reflexionar, analizar y admitir que conocer el aspecto más lúdico de esta fantasía me ha desprovisto de unas cuantas barreras que creía insalvables.
La posibilidad de asistir a mi primera fiesta spanko me despertó la curiosidad. Desde mi inexperiencia no alcanzaba a imaginar cómo sería, qué vería, cómo se desenvolvería la gente. Tan sólo tenía una certeza, fuese como fuese yo no iba a participar. Mi personal concepto del spanking me auguraba el espacio limitado de espectadora, ocupada en dilucidar si todo aquello me resultaba agradable o demasiado lejano a mi esencia.
Las primeras idas y venidas de algunos asistentes, los primeros sonidos de placer me resultaron fríos. Detrás de mi muro sólo veía la superficialidad de unos azotes desprovistos de esos ingredientes que sazonan de pasión la fantasía, pero pronto todo tomó un cariz más natural.
Hubo un par de demostraciones de bondage, el resultado estético me impresionó. Es una fantasía que no me despierta excitación pero le reconozco un arte del cual disfruté. A partir de aquí el ambiente que se creó en la sala, con parejas jugando y disfrutando ajenas al resto de las miradas, me introdujo en esa satisfacción ya conocida de libertad de prejuicios que aún no había experimentado en este mundillo. ¡Cuanto le eché de menos en ese momento! Nunca pensé que ese deseo me alcanzaría y lo hizo, con fuerza. Mi imaginación le trajo hasta allí, sólo la hora intempestiva evitó que el teléfono le hiciera llegar todas esas impresiones que anhelaba compartir con usted.

La noche siguió y una circunstancia tras otra me llevó hasta la sorpresa. Tuve mi propio
birthday spanking, ni yo misma creía que estaba sucediendo. Conozco mi facilidad para la inconsciencia, sé
que soy ciega ante el riesgo de lo nuevo. Hay algo muy fuerte en mí que me lleva a querer probar todo. Mis principios más sólidos se diluyen ante esta otra parte de mi personalidad, tan radical como la imagen que proyecto. Parecerá exagerado el sentimiento pero sólo yo sé como son de fuertes mis certezas y nunca dejo de sorprenderme de lo
fácil que me resulta esconderlas. Sin saber cómo, dejo de pensar en ellas, deja de preocuparme el resultado, me lanzo olvidando mis miedos característicos.
En la vuelta a la calma me ataca el mismo pensamiento de otras veces: "nunca dejaré de conocerme". Me alegro de seguir teniendo puertas que abrir. La próxima vez ojalá sea usted quien las empuje.
Creo que has celebrado tu cumpleaños hace muy poco. Felicidades, aun a destiempo. Y felicitaciones por este tu blog tan personal y distinto. Tu Señor debe sentirse muy orgulloso de ti. Un abrazo.
Siguiendo con el tema, que te entiendo pero no me entero de lo que dices. Tu muy mona explicoteandote y quedando como una reina, pero lo que no nos dices es que seguro que cuando rendistes cuentas fue a calzón quitado y sobre las rodillas del jefe
H, admiro tu capacidad para leer entre líneas... tal cual.
Lo que pasa Vita es que lo de abrir puertas me ha salido bien pero no estoy muy segura de que esa "valentía" no me de un disgusto un día. Al fin y al cabo, de momento, han sido chiquititas, de "riesgo" muy personal pero me voy conociendo y dudo que ante retos más grandes me gane la prudencia. A eso le llamo inconsciencia... por ahora es buena compañera.