Todas las palabras de este espacio fueron para ti. Salían tan fácil que en mis adentros sólo estuvieron de paso. Turistas por mi identidad, destino cerrado a un mar de dos.

Y ahora no las encuentro, no conozco las justas, las que alcancen la huella que has marcado.

Hoy estoy muda. Voz callada en manos llenas de agradecimientos que no sirven, que no logran explicar el sentimiento. Quiero hacer visible lo invisible, lo que nadie ha visto...

Pero hoy no sé poner las palabras a jugar.

Miro atrás y rescato a esa niña orgullosa que un día consiguió coronar su fantasía y lo hizo con el corazón más grande que nadie jamás pudiera encontrar.



Porque no te has ido y porque es imposible que te vayas, porque estás dentro y porque mis pasos se cuentan con tu acento. Porque te quedas en el hueco que han dejado las palabras. Porque estoy triste, porque tengo alegría de pensarte, porque la más grande de las suertes pasó por mi lado, porque nunca soñé nada mejor... Por tu lección de vida, por todo lo que tú ya sabes y por todo lo que yo no sabía.

Un montón y siempre.

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